Limitamos el riesgo a su mÃnima expresión y con él, la posibilidad de curtir coraje, de nutrir sueños. No reclamo los tiempos de firme puño en alto, sino el valor que era preciso para levantarlo. No añoro las carreras delante los “grisesâ€, sino aquella fuerza generosa que empujaba a las anchas y humeantes avenidas. Hoy hasta a las huelgas se las ha desvitalizado el nervio, sin embargo la vida es constante huelga y apuesta, envite siempre más noble cuando es por el otro; por el otro que le merman el paro, que le faltan los “papelesâ€, que se tragó un “adiósâ€, que se tiró a la mar del “estrechoâ€â€¦ Hará falta coraje para hacer posible otro mundo, para achicar la jornada, para trabajar menos y trabajar todos, para compartir riqueza y salario. Los nuevos vientos no bailan banderas rojas, agitan algodón de arcoiris. Ya no blandiremos más “spraysâ€. La nuevas consignas no se rotularán en las paredes, brotarán con fuerza desde adentro. Un dÃa no es nada, animo a la huelga ininterrumpida. Huelga a la televisión del “gol y más golâ€, a la sociedad de competitividad dominante y compraventa de todo, al rencor en las pancartas, a la ira en el megáfono… Huelga a los hospitales sin prados, al asfalto sin sol, ni cascadas, al alba sin pájaros, al ocio sin creación, al comer sin compartir, al sexo sin ternura, a la vida sin amor… Huelga a las balas que agujerean cielos y vidas, a los polvos que envenenan los campos, a las sierras que tumban nuestros bosques… Hay rebeldÃa para muchos dÃas. Por lo demás, cada quien habrá de atender a sus particulares huelgas, cada quien tiene sus consignas postergadas, sus humeantes avenidas que recorrer, sus “pelotazos†por esquivar…¡Fuerza y coraje, compañer@s! ¡Frente a nuestras propias y limitadoras leyes, frente a nuestros miedos y parálisis, vayamos todos a la rebelión general! |
|
|
|